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![]() De la colonización a la injerencia.Ahmed Ben Bella estima que la liberación de los pueblos del Sur no se ha terminado aún. Muy interesante reportaje de Silvia Cattori, periodista suiza para Voltairenet.orgDe la colonización a la injerenciaAhmed Ben Bella estima que la liberación de los pueblos del Sur no se ha terminado aún Mientras que un malsano debate sobre los aspectos positivos de la colonización y la responsabilidad de los árabes en el estancamiento de sus sociedades tiene lugar en Francia, el presidente Ahmed Ben Bella recuerda varias verdades históricas : el carácter ilegítimo del dominio de un pueblo sobre otro -ya sea sobre la Argelia de ayer o la Palestina de hoy-, la realidad mundial -no la realidad árabe- de la colonización y de las luchas de liberación nacional, la injerencia occidental a favor del derrocamiento de los gobiernos nacionalistas y revolucionarios del Sur y el manteniendo de las secuelas de la colonización. Y subraya que, hoy día, es el fundamentalismo evangélico el que exporta la violencia.
Ahmed Ben Bella es una de las más encumbradas figuras del nacionalismo árabe. Fue uno de los nueve miembros del Comité Revolucionario Argelino que dio lugar a la creación del Frente de Liberación Nacional (FLN). Logra escaparse después de ser arrestado, en 1952, por los ocupantes franceses. Hecho prisionero nuevamente en 1956, junto a otros cinco compañeros de lucha, es encarcelado en la prisión de la Santé, en Francia, hasta 1952. Después de la firma de los acuerdos de Evian, se convierte en el primer presidente electo de la Argelia independiente. En el plano doméstico, aplica una política socialista que se caracteriza por un vasto programa de reforma agraria. En el plano internacional, incorpora Argelia a la ONU y la incluye en el Movimiento de Países No Alineados. Su creciente influencia en la lucha contra el imperialismo lleva a las grandes potencias a favorecer su derrocamiento mediante un golpe de Estado militar. Se le impone arresto domiciliario de 1965 a 1980. Desde entonces se mantuvo al margen de los asuntos internos de su país pero sigue desempeñando un papel internacional, por ejemplo como presidente de la Campaña Internacional contra la Agresión a Irak. Protagonista de virajes de la historia, Ahmed Ben Bella responde a las interrogantes de Silvia Cattori en entrevista para la Red Voltaire.
Para los franceses, Argelia era entonces un departamento de ultramar. Era Francia del otro lado del Mediterráneo. La colonización francesa en Argelia duró mucho : 132 años. Participé en aquella lucha en Argelia. Enseguida, después de la independencia, me uní a todos aquellos que, a través del mundo, luchaban también por liberar sus países. Vino entonces aquella fase de la lucha de liberación nacional en la que participé de manera total. En Túnez, en Marruecos, en Vietnam, Argelia se había convertido un poco en la madre de las luchas de liberación. Ayudarlos era para nosotros una tarea sagrada. Cuando alguien venía a pedirnos ayuda, era sagrado. Ni siquiera lo pensábamos. Los ayudábamos, aún cuando nosotros mismos teníamos pocos medios. Les ofrecíamos armas, un poco de dinero y, de ser posible, hombres.
Lo que quiere decir que si el ejército argelino no me hubiese derrocado, otros lo habrían hecho. Yo tenía que desaparecer porque molestaba demasiado. Le proporcionaba abrigo a prácticamente todos los movimientos de liberación, incluyendo los que venían de América Latina.
Por consiguiente, dentro de ese Norte, que tanto hemos combatido, hay ahora un movimiento, hay toda una juventud que quiere actuar, que se lanza a las calles, que protesta, aunque la izquierda no haya sabido darles a esos jóvenes que quieren cambios las llaves de la solución. Eso siempre pasa : todo movimiento comienza de esa manera. El movimiento de liberación que dirigí en Argelia, la organización que creé para combatir al ejército francés, era al principio un pequeño movimiento de nada. No éramos más que unas decenas de personas en toda Argelia, un territorio que es cinco veces el de Francia.
Le estoy hablando de hechos específicos. Hablo de lo que conocí. Yo estaba a la cabeza del FLN cuando el gobierno de Guy Mollet -después de entender que Francia no podía mantenerse en Argelia- se puso en contacto con el gobierno de Gamal Abdel Nasser para que nos preguntara si estábamos dispuestos a conversar con ellos. Era lo que yo había pensado desde siempre, que algún día nos íbamos a tener que sentar alrededor de una mesa y definir el mejor modo de que Argelia se convirtiera en un país totalmente independiente. Era el objetivo que buscábamos : volver a ser libres, no vivir más bajo la férula de un sistema opresivo. Yo dije que sí, que estaba dispuesto a negociar, con la condición de que fueran ellos -los franceses- quienes lo pidieran. Exigí que las negociaciones se desarrollaran en Egipto. Las negociaciones duraron seis meses. Llegamos a una solución. Con aquel pedazo de papel en el bolsillo fui, en septiembre de 1965, a informar a Mohamed V, el rey de Marruecos. Él se había implicado en aquella lucha, nos había ayudado, incluso militarmente. Entonces, cuando íbamos para Túnez, donde pensábamos informar también a las autoridades, fuimos perseguidos por la aviación francesa. Fue el primer desvío de avión de la historia. En aquel avión estaban dos tercios de los dirigentes de la revolución argelina. Nos querían liquidar inmediatamente. Fue un milagro que escapáramos a la muerte. Le cuento eso para decirle lo que pienso de los socialistas : era Guy Mollet que, apenas terminando de firmar un compromiso, ya lo estaba traicionando. Lo mismo podría decirle del gobernador Lacoste, que también era socialista. En todo caso, era la izquierda la que nos interesaba y a su lado sigo luchando. Yo soy un hombre de izquierda.
Hablamos la misma lengua. Ellos son semitas, como nosotros. Hablan arameo y nosotros hablamos arameo. El arameo tiene varias ramas : Etiopía habla arameo, Eritrea habla arameo, la gente de confesión judía habla arameo, los árabes hablan arameo. Eso es lo que nos hace mucho daño, el sabernos traicionados por quienes tan cerca están de nosotros, por gente que son nuestros primos, que se parecen a nosotros y que hablan arameo como nosotros. Conocemos el antisemitismo porque nosotros somos semitas. A eso agrego que hasta el profeta de ellos es nuestro profeta. Moisés y Jesucristo son profetas para nosotros.
Sin embargo, le repito que tengo la esperanza de que en ese Norte que nos ha hecho tanto daño esa juventud esté tomando conciencia de que esa lógica de dominación provoca más y más pobreza, tanto en el Norte como en el Sur. Aunque no sea la misma dominación que se aplica en el Sur, se trata de una situación de indigencia que no puede aceptar ningún ser libre. ¿Cuánta gente es víctima del desempleo, de la pobreza ? ¿Cuántos han sido echados a la calle ? Quizás sea eso lo que acabará por llevar a los pueblos del Norte a cambiar su visión de las cosas y a unirse francamente a nosotros.
Sin embargo, Israel y sus aliados no quisieron nunca la paz en nuestra tierra. Israel no ha dejado nunca de hacer la guerra y de aterrorizar a nuestros pueblos. Indirectamente Bin Laden es una creación de Bush y de Israel. Esos dos Estados siembran la muerte y el odio en el Medio Oriente y en el mundo. No nos han dejado más alternativa que la confrontación violenta. Todos esos movimientos radicales, calificados de « terroristas » e « integristas », nacieron como respuesta a los terroristas que, desde Tel Aviv y Washington, dirigen guerras de destrucción contra pueblos árabes. ¿Qué alternativa tienen esos pueblos que ellos bombardean tan salvajemente ? Ante los ejércitos modernos no les queda otro recurso que sacrificar sus propias vidas en atentados suicidas. Y eso es lo que hacen. En el Corán, eso se llama « shahadah ». Esa palabra expresa un recurso extremo, un estado de desesperación tal que quien lo sufre no puede seguir soportando la vida. Y se sacrifican, no en pos de una vida mejor para sí mismos sino para que al menos los suyos vivan mejor. Es el mayor sacrificio. Aquí, en Occidente, los llaman « terroristas ». Pero le voy a decir con toda sinceridad que yo me inclino ante quien haga un sacrificio tan grande, se lo aseguro.
Yo exploto de ver tanto abuso. Nos han hecho tanto daño... Han afectado nuestra dignidad. Sin hablar de aquel pequeño pueblo en Palestina. ¿Cuántos palestinos tienen que vivir bajo la férula más abyecta ? Nuestra reacción no tiene que ver con el racismo, se lo aseguro. Estamos más que cansados. Occidente nos ha hecho mucho daño. ¿No fue acaso en Occidente donde se cometieron los peores crímenes contra la humanidad ? ¿Dónde nació el fascismo ? ¿Dónde nació el nazismo ? ¿Dónde nació el estalinismo ? La famosa Inquisición, que duró 400 años, ¿dónde se desarrolló ? Francamente, hace falta mucha abnegación para decirse diariamente : « No quiero odiar a Occidente ».
Tengo que decirle que aunque el Islam sufrió muchos males, el Islam nunca hizo daño a otros países. A lo largo de la historia, el Islam mostró una tolerancia que no existe en ninguna otra parte, mientras que Israel logró implantarse por la fuerza en un espacio y en un lugar que están habitados por los palestinos -uno de los pueblos árabes más evolucionados- y creó, despojándolos de sus tierras, un Estado racista. Mientras que Israel se niegue a reconocer el derecho de los palestinos a existir y a regresar a sus tierras, no habrá paz en el mundo. Silvia Cattori. Periodista suiza. [1] En 1990-91, el presidente Ahmed Ben Bella dirigió una mediación entre Francia e Irak para tratar de impedir la guerra del Golfo. Los negociadores franceses eran Edgard Pisani y Marc Boureau d’Argonne, administrador de la Red Voltaire. Leer « Le double jeu de François Mitterrand », Voltaire, 3 de noviembre de 2003. [2] « Eli, Eli, Lama sabakta-ni », palabras atribuidas a Jesús en Los Evangelios poco antes de su muerte. Traducción : « Padre, Padre, ¿por qué me has abandonado ? » [3] Ben Bella se refiere al ensayo, publicado por la London Review of Books, intitulado « Le Lobby israélien et la politique étrangère des États-Unis » (The Israel Lobby and US Foreign Policy), redactado en conjunto por el profesor John Mearsheimer, de la Universidad de Chicago, y el profesor Stephan Walt, decano de la Kennedy School of Governement de la Universidad de Harvard. Movimiento Barrios de Pie Argentina
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