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Lozano, el paso al fondo. Vivir en los ’90.
Por Juan I. Iturburú

Hace un rato que Claudio Lozano andaba puertiando la afirmación que en definitiva hizo :“Estamos peor que en los 90”. Es una afirmación temeraria. Da ganas de contestar como quien dice, desde la barricada. Sin embargo el movimiento popular se merece un esfuerzo distinto que sedimente un esfuerzo crítico.

Lozano, el paso al fondo

Vivir en los ’90

Hace un rato que Claudio Lozano andaba puertiando la afirmación que en definitiva hizo : “Estamos peor que en los 90”, - 08/03/2006(Texto completo de la entrevista en : "http://www.lavaca.org/seccion/actualidad/1/1303.shtml" ). Es una afirmación temeraria. Da ganas de contestar como quien dice, desde la barricada. Sin embargo el movimiento popular se merece un esfuerzo distinto que sedimente un esfuerzo crítico. La lógica de Claudio es rigurosa pero padece de los mismos defectos que quiere criticar : hay cuentas que quedan fuera de las reflexiones que sin embargo merecerían su lugar. Vamos a tratar de manejarnos fundamentalmente en el marco del análisis lógico y no quedar atado a discusiones cuantitativas sobre si en el 98 la desocupación era del 11% como señala en su escrito Lozano, o del 13% como señala el Informe del Ministerio de Economía en el informe del primer trimestre del 99.

Básicamente Lozano compara la mano de obra ocupada en esa coyuntura, el nivel de actividad económica, la concentración y distribución del ingreso. Citamos una parte saliente del reportaje : “la Argentina tiene mayores niveles de actividad económica que en el año 98, pero cuenta con una tasa de desocupación superior a la que existía en aquel momento. En el 98, la desocupación estaba en el orden del 11 por ciento. Hoy, incluyendo, a los que perciben planes, la Argentina está en el orden del 13 por ciento. Y el ingreso promedio de los argentinos actualmente es inferior al que había entonces : está un 25 por ciento por debajo de aquel momento. Hay otra relación muy importante, que ha cambiado y es muy determinante : la relación entre el ingreso promedio y el nivel necesario para que un hogar tipo no sea pobre. En la Argentina actual, el ingreso promedio está aproximadamente 10 puntos por debajo de lo que necesita un hogar para ser pobre. En el 98, el ingreso promedio estaba 34 por ciento por encima de lo que necesitaba un hogar para no ser pobre. En aquel momento había 10 millones de pobres, hoy existen 15 millones”.

Podemos valorar sin forzar polémica que a partir de la crisis del Tequila queda definida la vulnerabilidad del modelo de la convertibilidad, se desata la crisis y en la Argentina se entroniza la hiperdesocupación como un dato estructural. Si el sistema no colapsó en ese entonces fue debido al socorro rápido de los organismos internacionales de crédito. Sobre la base de ese salvataje el sistema se recuperó hasta encontrar los parámetros del tercer trimestre del 98 que llaman la atención de Claudio Lozano. Pero qué es lo que se recupera en ese período. Primeramente la actividad financiera que justo es reconocer demuestra en la coyuntura una confiabilidad ponderable (1). El otro rubro que adquiere un dinamismo importante es el comercial a partir de la radicación de los Mega Mercados. El otro rubro que también creció en forma exponencial fue todo lo relacionado a la computación y a la informática, sin dejar de lado los servicios privatizados. En el reverso de la moneda encontramos la producción industrial que en el propio 98 acusa una caída del 7%. La industria del Juguete que hasta ese entonces se había mantenido en pie, cae abruptamente. En esta coyuntura comienza el quebraderal de las economías regionales y el desfinanciamiento acelerado de los Estados Provinciales. La revalorización forzada del peso en relación al dólar deja fuera del mercado mundial la mayoría de nuestros productos con mucho o ningún valor agregado. En ese sentido el encarecimiento de los precios internos en función de la relación 1 peso = 1 dólar, ataca por igual a los bienes primarios y a los industriales. La excepción la constituye solamente el petróleo y el gas que mantienen su volumen exportador. Este es, a grandes rasgos el cuadro de base que desencadena el proceso recesivo que comienza en el cuarto trimestre de 1998 y que por su duración -hasta el 2002- termina por configurar un nivel depresivo. En esta cuadratura agregamos para la valoración de los caracteres finales de ese período que las remesas al exterior por pago de servicios de la deuda externa alcanzaban los 6.660,3 millones de dólares y un crecimiento de la deuda en el mismo año de 10.000 millones de dólares.(2)

Nos queremos detener en la valoración que Claudio hace con relación al promedio de ingresos en 1998. En el reportaje que citamos afirma que el ingreso promedio en ese ejercicio es un 25 por ciento superior al que existe en la actualidad. Es importante este dato pues para Lozano una de las causas del explosivo superávit fiscal está representado por la caída del salario de los trabajadores estatales. Por supuesto que nos parece razonable pensar que un trabajador en el año 1998 con un sueldo promedio algo alto, con un trabajo seguro y cobrando regularmente en Pesos moneda Nacional, tenía un poder adquisitivo que sobrepasaba las necesidades más inmediatos. Pero rápidamente queremos observar que esa capa de trabajadores tenía una característica fundamental : ¡eran poquitos ! ; ¡constituían un sector privilegiado !. Razonemos un poco. En las provincias empezaba a prosperar el cobro en cuasi monedas o el no cobro de salarios. El lanzamiento de la carpa blanca, surge como medida nacional en función de que la mayoría de las provincias vivían conflictos interminables producto del mal cobro o no cobro de los salarios docentes. Si mal no relacionamos en momentos que el Congreso de CTERA decide instalar la Carpa Blanca -2/4/97 - los docentes de Santiago del Estero llevaban cuatro meses sin cobrar y los de Corriente, dos meses. Por eso cabe preguntarse cuantos y quiénes tenían el poder adquisitivo que entusiasma a Lozano. Si nos sobreponemos a una puja cuantitativa podemos conceptualizar que la hiperdesocupación deviene luego del 95, producto de la confluencia de factores donde el quiebre de la industria -el 7% en el año 98 -, la crisis de las economías regionales y la caída de las exportaciones (que ante la abrupta caída del mercado interno se presentaba como alternativa significativa en la demanda de bienes). Como se puede ver, la hiperdesocupación no tenía que ver con los repollos, obedecía a un diseño económico que reproducía pobreza y desocupación. 2004 en más

En septiembre del 2005 el Sociólogo Artemio López de la Consultora Equis hacía valoraciones de importancia. En el primer trimestre del 2005 se caía por primera vez la brecha entre ricos y pobres, de 27,71 en octubre del 2001 caía al 26,9 en marzo del 2005. El Banco Mundial para el año 2004 señalaba que se había quebrado la tendencia a la ampliación de la brecha entre ricos y pobres luego de haberse mantenido en esa dirección durante diez años. También en el 2005 después de diez años se pone en discusión los salarios del sector privado. Cuando cierra el año 2005 se sabe que los salarios del sector privado han crecido por sobre la inflación. Se sabe también que disminuye el empleo en negro y que aumenta sustancialmente la demanda de mano de obra calificada. Se sabe que las empresas pequeñas y medianas están ocupando una franja histórica en las exportaciones y que en el 2005 las exportaciones de software treparon a los 50 millones de dólares. En función de los acuerdos salariales entre CTERA como central nacional, pero el acuerdo incluye a los gobiernos provinciales y gremios provinciales, los docentes de todo el país ubican sus salarios por sobre la línea de pobreza en este 2006 lo que produce el comienzo normal del ciclo escolar en todo el territorio nacional con la excepción de cuatro provincia. La desocupación sigue cayendo a la par que disminuye fuertemente la asistencia social a la desocupación. Desde el plano de los recursos fiscales, los impuestos han pasado a tener un papel dinámico en la política económica además de su función recaudatoria. Sin modificar el diseño de los recursos es ponderable que el impuesto a las ganancias ha pasado a tener un papel más significativo en la financiación del Estado.

Tendencias

Más o menos en noviembre del 2001, bajo el gobierno de Fernando De la Rúa, Domingo Cavallo establecía la línea del déficit cero, como consigna rectora de gestión. En esos momentos el déficit fiscal rozaba el 15% del PBI y las provincias asistían una desfinanciación devastadora. Esto dos datos pueden dimensionar la violencia escandalosa que encerraba la propuesta de Cavallo. A su vez el Ministro agregaba estiletazo que componía su propuesta : primero se iba a atender los servicios de la Deuda Externa y luego, si la recaudación lo permitía, se atendería los otros gastos, entre otros el pago el personal. En su proyección tendencial el modelo incrementaba drásticamente el déficit fiscal y aumentaba el endeudamiento externo, por lo que necesariamente en ese derivar el Estado tenía que entrar necesariamente en estado de colapso. Esta es la matriz del 19 y 20 de diciembre del 2001 y no los acuerdos entre Duhalde, Alfonsín y Chacho Álvarez, como sostiene Horacio Verbitsky y la cúpula del FRENAPO. Días antes de hacerse cargo Cavallo, López Murphy ensayó un recorte más moderado que originó una reacción muy fuerte del movimiento universitario pues prácticamente el recorte en ese sector determinaba el cierre de las casas de estudio. En esa movida rápidamente se agregó el movimiento piquetero pues el recorte también afectaba los programas de subsidio a la desocupación. El movimiento sindical combativo encabezado hasta ese momento por la CTA, decidió un paro general y movilización. Ante un virtual estado insurreccional el 20 de marzo del 2001 De la Rúa da por renunciado a su Ministro López Murphy (3) y puso en su lugar a Domingo Cavallo, avalado por los consejos de Chacho Álvarez que en función de la crisis había recuperado cierto protagonismo. La salida del ministro López Murphy descomprimió la presión y es bueno recordarlo, Domingo Cavallo despertó grandes expectativas que duraron hasta que Cavallo redobló la apuesta con el famoso déficit “0”, entonces sucedió lo del 19 y 20.

A título de qué estas reflexiones. Así como en la matriz del 98 estaba marcado como desarrollo posible el colapso del sistema de la convertibilidad en el 2001, del proceso que se abre a partir del estallido popular la tenencia social se desplaza por andariveles diferentes. Tan diferente es la situación que hasta el propio Lozano dice percibirlo : “hay un desplazamiento en el eje del conflicto. Antes estaba situado en quienes resistían el cierre de fuentes de trabajo, o se materializaba en un ámbito territorial a través de quienes habían quedado excluidos. Ahora lo que hay es una pelea por la distribución, y lo dominante del conflicto aparece en el ámbito gremial”. Lástima que sus reflexiones solo rozan el problema. En efecto la conflictividad cambia no solo por que es gremial. Los conflictos más fuertes y resonantes responden a aumentos de salarios que toman en cuenta el deterioro histórico y se realizan sobre todo en las áreas de a la actividad productiva privada más dinámica. Este detalle es sustancial a la hora de valorar la tendencia. Otra cuestión que señala Lozano y que lamentablemente no le saca el provecho que tiene es la siguiente : “Lo único que cambió tras la devaluación, fue el régimen de negocios”. En lo que respecta a mi línea de razonamiento además de simplista comprende un acto de demagogia intelectual. “Lo único que cambia es el régimen de negocio”. Indudablemente la afirmación quiere decir que no cambió nada luego del 19 y 20. Por supuesto que estamos de acuerdo que la devaluación asimétrica comprendía una dotación de ganancias hacia los conglomerados exportadores tan escandalosa como la que se llevaba el sector financiero en momentos que desplegaba su hegemonía en el bloque de poder. Pero por algo la crisis genera este desplazamiento en el bloque de poder.

Con independencia de los conglomerados exportadores no se puede dejar de observar que luego del 2001 la nueva orientación tiene un carácter productivo y por lo tanto muy distinto al parasitario que tanto caracteriza cuando el dominio pasa por el sector financiero. También hay que valorar que la salida exportadora significaba una mayor diversidad vertical y horizontal en los sectores que concurren. Al dinamizarse la exportación con su propio movimiento generan el crecimiento de sectores comerciales, de producción primaria e industria menor o pequeña, que el sector financiero no las genera. Pero la devaluación al encarecer las importaciones generó un efecto inmediato positivo que muchas veces se lo subestima en el análisis. La sustitución comenzó en las áreas que mejor habían resistido la convertibilidad, y en ese sentido volvemos a citar el caso de la industria de juguetes. Las economías regionales asfixiadas por la convertibilidad también conformaron los sectores que primero se recuperaron. Esta muy tenue y anárquica recuperación movilizó recursos financieros hacia el circuito productivo, que habían sido sustraídos del circuito financiero y que se habían mantenido en moneda fuerte -dólares principalmente y en menor medida en euros- . Esto explica que ya en febrero y marzo del 2002 había signo de recuperación en algunos sectores a pesar de que el sistema bancario permanecía paralizado por la crisis. También hay que tener en cuenta que la sola devaluación monetizó la economía tanto como ya lo habían advertido, el economista y sociólogo Eric Calcagno (h) Eric Carcagno y la economista Mercedes Marcó del Pont, dos economista que ya en los comienzos del 2001 proponía salir de la Convertibilidad vía la devaluación. Al monetizarse la economía y ya impuesto el sistema de retenciones, los recursos sacaron al Estado Nacional del colapso y pudo empezar a cumplir con la coparticipación a las provincias virtualmente paralizadas desde octubre del 2001. La salida devaluadora presentaba sus ventajas frente a la hegemonía financiera. El carácter violento y devastador experimentado por el País durante el dominio financiero, dentro de las opciones del bloque de poder, hacia que la devaluación se represente como mal menor, cuestión que Lozano parece no advertir en profundidad (4). Además esta situación se presentaba en la fase más anárquica y si se quiere, corporativa del proceso político inmediatamente posterior al 2001, pero aun en esa coyuntura el cuadro social presentaba mejores alternativas para la instalación de una política popular que las tendencias que se desprendían de los noventa, incluido el 98, que tanto referencia Lozano.

Frustraciones y perspectivas

Como dijo en algún momento Agustín Lanusse, “hubo una historia que se hizo por otra historia que no fue”. En diciembre del 2001, en los días 12, 13 y 14, el Frente Nacional contra la Pobreza, tuvo un respaldo mayor de tres millones de votos de apoyo, en una consulta que se dio fuera del encuadramiento institucional. Realmente, esta referencia de organización popular tuvo un respaldo ponderable en un marco de grave crisis institucional. En todo ese proceso la intelectualidad orgánica de dicho movimiento coordinada por Claudio Lozano, desarrolló una propuesta como alternativa entre la Devaluación y la Dolarización. La propuesta era coherente y comprendía un profundo impacto transformador que requería un respaldo político que desde ya el FRENAPO por si solo no lo tenía. Cuando estalla la crisis del 19 y 20 era el momento en que el FRENAPO con audacia y coraje ganara un espacio hegemónico en la movilización y desde ahí proyectara una propuesta de poder. Esta propuesta de poder debía contener dos polos inexcusables. Ganar la calle era el primero y en eso implicaba asumir los niveles de violencia a través de los cuales se desenvolvía la crisis. La CTA contenía un fundamento de militancia que le permitía encarar con posibilidades de éxito ese acontecimiento. La otra pata que se tenía que armar para completar una propuesta de poder pasaba por tomar en cuenta el arco político institucional y fundamentalmente a la primera minoría que estaba compuesta por el Justicialismo. La cuestión referida a ganar la calle y la Plaza el FRENAPO lo podía concretar en minutos, de hecho según la crónica del compañero Mario Burgos en la madrugada noche del 20 de diciembre la congregación militante en el local de la CTA en Independencia, era importante. Nada de esto se hizo. Por el contrario, luego de mucho deliberar a puertas cerradas el comité del Frenapo decidió un paro que ignoraba a la Plaza de Mayo como punto de referencia movilizadora. De esta frustración tanto la conducción del FRENAPO como la intelectualidad orgánica y fundamentalmente Claudio Lozano y Víctor de Gennaro, nunca dieron cuenta. Las consecuencias fueron las que fueron. Si entramos en algún momento en un esfuerzo de ficción e imaginamos el estallido del 19 y 20 con un punto de referencia organizativo y político como el del FRENAPO es fácil dar cuenta que el poder que se deducía de esa crisis, no lo podía ignorar esa fuerza. La conducción del FRENAPO se empeñó en ignorar esta situación y optar por un pasaje hacia el internismo que fue erosionando su fuerza movilizadora y dejando sin vectores a sus referencias políticas. El Justicialismo que sabe poco de ideología pero mucho de poder se fue acomodando hasta tomar el pulso a la situación.

Las razones de Kirchner

Sorprendentemente la alternativa que conecta con el proceso abierto en diciembre del 2001 se proyecta a través del protagonismo de Néstor Kirchner. El en ese entonces Gobernador de Santa Cruz decididamente adquiere un protagonismo frente a la crisis, exigiendo una transición acotada a un tiempo determinado y la apertura de un proceso electoral. Kirchner reivindica el espacio del progresismo dentro del peronismo con cierta autoridad pues desde la constituyente del 1994 se había sabido poner sobre relieve una posición crítica frente al menemismo, fortificado por el activismo de su esposa, Cristina Fernández en el mismo sentido. Lo impactante en ese protagonismo es la confianza que sabe trasmitir en la salida económica frente a la crisis. En la propuesta económica que ocupa una parte importante de su discurso se destaca la crítica a la devaluación asimétrica pero a su vez dice rescatar los aspectos positivos de la misma en cuanto licuación del déficit fiscal y la posibilidad de abrir una efectiva acumulación del Estado que permita desplegar un agresivo programa de obras públicas como palanca de una política de crecimiento. Enumera quince puntos que hay que tomar sin preguntar a nadie y sin tener que dar cuenta. Otra parte fuerte de la propuesta está referida a la cuestión organizativa. Para desarrollar este programa Kirchner propne la formación de un Frente Progresista con eje en el Justicialismo pero que a su vez lo trasciende. Ya metido en la puja presidencial, Kirchner manejo un par de variables con mucha finura y precisión. Permanentemente puso sobre la mesa su pertenencia Justicialista pero en ningún momento dijo que iba a jugar la interna de ese partido. Seguramente descontaba que necesitaba del apoyo de Duhalde para tener chances pero se cuidó de ir a buscarlo y especuló con las necesidades del caudillo del Pjota bonaerense de contar con un candidato con posibilidades de vencer a Menem. Por último, también supo manejar la confrontación que le impuso Carrió cuando percibió que Kirchner le ganaba el progresismo.

El gobierno

No fueron mucho más los argumentos con que Kirchner derrumba el liderazgo de Menem y se pone la banda presidencial el 25 de mayo del 2003. Pero cuál es el modelo del gobierno. En el reportaje citado Lozano diseña lo que entiende es el modelo Oficial : “El modelo vigente es un modelo hacia afuera, de colocación de naturaleza barata en el mercado mundial. El patrón de exportaciones no tiene diferencias respecto al anterior a la crisis. La devaluación no ha modificado el perfil exportador en términos de agregación de valor”. “Argentina termina de organizar un esquema económico después de la devaluación que se sostiene en condiciones de mayor explotación de la fuerza de trabajo y de mayor pauperización que los que dominaron las condiciones de funcionamiento de los 90”. En febrero/2005, Claudio hacía un informe donde acompañaba un cuadro con la proyección del empleo.

Cuadro Nº 6 : Proyecciones del mercado laboral sin el impacto de los planes en base a un crecimiento vegetativo de la PEA del 1,4% y de las hipótesis del punto a). 2004 - 2015

Documento sin título

Año Pob/Econ/Act. Empleo Desocupados %Desocup.
2004 16.116.886 13.505.951 2.610.936 16,2%
2005 16.342.523 13.997.567 2.344.955 14,3%
2006 16.571.318 14.311.113 2.260.205 13,6%
2007 16.803.316 14.631.682 2.171.635 12,9%
2008 17.038.563 14.959.431 2.079.131 12,2%
2009 17.277.103 15.294.523 1.982.580 11,5%
2010 17.518.982 15.637.120 1.881.862 10,7%
2011 17.764.248 15.987.391 1.776.856 10,0%
2012 18.012.947 16.345.509 1.667.438 09,3%
2013 18.265.129 16.711.648 1.553.480 08,5%
2014 18.520.840 17.085.989 1.434.851 07,7%

En este punto ya se puede ver que hasta los números no cierran. Y hacemos esta referencia, o sea vamos al método que propone Lozano, pues aun en esa metodología que se puede ver, claramente hay una proyección sustancialmente equivocada, tanto en el crecimiento económico como en el nivel del empleo. La equivocación surge de la propia interpretación del modelo vigente. Si el modelo sería el que Lozano dice que es, la economía no podría haber experimentado en tres años consecutivo una tasa del 9% y el empleo en blanco, haber crecido como creció. Pensar que el direccionamiento es la pauperización, no se corresponde con el conjunto de índices que definen la situación, en franca caída. Todos los índices referidos a la pobreza y a la indigencia han caído sustancialmente. Para mantener un modelo hacia afuera, de colocación de naturaleza barata en el mercado mundial, demanda una actividad permanente del Estado para mantener en tensión hacia arriba estos parámetros y no hacia abajo que es lo que sucede. En todas las intervenciones del Ministerio de Trabajo en conflictos laborales se ha saldado con salarios hacia arriba y no hacia abajo.

Si la política nacional tiene como referencia dominante y excluyente el mercado mundial, no se hubiera puesto la tensión en el mercado financiero internacional con la quita de la deuda externa privada como se puso. En ese diseño económico que imagina Lozano, cómo se explica la política hacia la pequeña y mediana empresa, el reciente cierre de las exportaciones de carne. El tema de la carne merece una reflexión pues es un ejemplo emblemático. Si el sistema es el que dice Lozano el cierre de las exportaciones constituiría un contrasentido mayúsculo. Seguir exportando sería lo indicado para aprovechar la coyuntura inmejorable que ofrece el mercado mundial. Si además se mira centralmente la ganancia de los grandes grupos, también seguir con las exportaciones sería lo indicado pues al crecer el precio de la carne y mantenerse estancado los salarios, se estaría asegurando las súper ganancia para el sector. Cualquiera se puede dar cuenta que el corte de las exportaciones carne interrumpe esta cadena.

También la política educativa estaría a contra mano de esa estrategia. Por chico que se represente el presupuesto nacional la educación ha duplicado los recursos asignados y las áreas referidas a la investigación científica han sido fortificadas significativamente. Lozano no puede ignorar que un modelo económico camina sobre determinados andariveles y en otros colisiona. Para que un modelo exportador camine tiene que sí o sí, conservar una mano de obra pauperizada, rigurosamente controlada por un ejército de desocupación en continuo crecimiento. Tanto en el discurso oficial como en la práctica social esa no es la tendencia en la actualidad. En el mejor de los casos Lozano estaría polemizando con los primeros momentos del gobierno de Duhalde, hasta que la lucha piquetera, con el costo doliente de la muerte de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki, alertaron al gobierno y a la sociedad que con esas perspectivas quedaba abierto el camino hacia el incendio. La política del gobierno nacional demuestra una preocupación en valorar el trabajo y la producción nacional, una inserción creativa en el mercado mundial desde una plataforma de bloque regional latino americano y también una redefinición del marco financiero internacional. El nuevo escenario argentino y latino americano abre contradicciones en diferentes direcciones y volúmenes. El movimiento popular en nuestro entender tiene que predisponerse a este mundo que se abre con un sentido de compromiso, creatividad y audacia, de manera de ser capaz en empujar las tendencias más dinámicas hacia una sociedad definitivamente solidaria. Desconocer la progresividad de este proceso comprende una petulancia que en definitiva esconde una ausencia de compromiso con las conquistas que la sociedad con su lucha supo construir. Imaginar escenarios perfectos carentes de contradicciones y de violencia constituye una fuga reformista en la teoría y en la práctica. A la cabeza de esta fuga se encuentra Claudio Lozano.

Paraná, 21 de marzo del 2006

Juan I. Iturburú

Notas :

(1) Precisamente esta confiabilidad del sistema financiera en ese período ha sido destacado por el economista del CEMA, Jorge Ávila en defensa del ex presidente del Banco Central, Pedro Pou.

(2) Al respecto en su momento hubo unas muy buenas notas de Horacio Verbitsky.

(3) López Murphy poco menos que se enteró por los diarios pues estaba en Chile en una reunión del Banco Interamericano de Desarrollo en Chile, donde habló como Ministro de Economía cuando ya no era.

(4) Es bueno tomar en cuenta que tanto la corriente sindical encabezada por Moyano, Raúl Alfonsín y la Carpa de Citricultores y comerciantes de la Ruta 14 en la ciudad de Chajarí, todos proponían la devaluación. La dolarización en cambio no tenía apoyo popular.

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